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Este mes hablamos de… “Revisión de las Normas de Buena Práctica Clínica”

Desde la finalización de las Normas de Buena Práctica Clínica (GCP) de la ICH en 1996, la escala, la complejidad y el coste de los ensayos clínicos han aumentado.

Cuando se preparó el texto original de ICH E6 (R1), los ensayos clínicos se realizaban en un proceso básicamente basado en papel. Los avances en el uso del registro y la presentación de datos electrónicos facilitan la aplicación de otros enfoques. Por ejemplo, la monitorización centralizada puede ahora ofrecer una mayor ventaja a un rango más amplio de ensayos de lo que se sugiere en el texto original.  Las evoluciones tecnológicas y los procesos de gestión de riesgos ofrecen nuevas oportunidades para aumentar la eficiencia y centrarse en las actividades relevantes. Esta directriz se ha enmendado para fomentar la aplicación de enfoques mejorados y más eficientes para el diseño, la realización, la supervisión, el registro y la presentación de informes de ensayos clínicos, al tiempo que se sigue garantizando la protección del sujeto y la fiabilidad de los resultados del ensayo. Los estándares relativos a los registros electrónicos y a los documentos esenciales destinados a aumentar la calidad y la eficacia de los ensayos clínicos han sido también actualizados.

Los cambios se han integrado en las siguientes secciones de la Guía:

Sección Descripción del cambio
Introducción Se introduce el motivo del cambio de la guía.
1.63 Definición copia certificada.
1.64 Definición plan de monitorización.
1.65 Definición validación de sistemas computerizados.
2.10 Se amplía el alcance a cualquier medio de soporte.
2.13 Se aclara que los procedimientos de los sistemas han de focalizarse en asegurar la protección de los sujetos y la validez de los resultados.
4.2.5 El investigador es responsable de supervisar a las personas en las que ha delegado alguna función en el centro.
4.2.6 Si el investigador/centro es responsable de realizar una función del ensayo, ha de garantizar su cualificación e implementar procedimientos para asegurar la integridad de dichas funciones.
4.9.0 Se amplían los requerimientos que han de cumplir los documentos fuente: los datos deben ser atribuibles, legibles, contemporáneos, originales, exactos, completos y trazables.
5.0 El promotor debe implementar un sistema de control de calidad en todas las fases del desarrollo del ensayo, utilizando un enfoque basado en el riesgo.
5.2.2 Se amplían los requerimientos del promotor para la supervisión de las funciones relacionadas con el ensayo que se realicen en su nombre, incluidas las funciones que se subcontratan a una CRO.
5.5.3 Se amplían los requisitos que han de cumplir los sistemas electrónicos de recogida de datos.
5.18.3 Se desarrolla el concepto de monitorización basada en el riesgo.
5.18.6 Se amplían los requerimientos de los informes de las visitas de monitorización.
5.18.7 Se define el Plan de Monitorización.
5.20.1 Se indica que en el caso de detectar una desviación grave con el protocolo, SOPs, GCP o legislación, se ha de evaluar la causa de esta y establecer medidas correctivas apropiadas.
5.20.2 Se insta a finalizar la participación de un centro en el caso de detectar persistencia o recurrencia en desviaciones graves y a notificarlo a las autoridades sanitarias.
8.1 Se amplían algunos requerimientos generales sobre documentos esenciales.

El addendum ha sido aprobado por el CHMP el 15 de diciembre de 2016, publicado como EMA/CHMP/ICH/135/1995 y entrará en vigor en la Unión Europea el 14 de junio de 2017. El texto completo lo podéis encontrar en el siguiente vínculo: ICH GCP E6 R2

En APICES, como compañía especializada en la gestión de ensayos clínicos, damos la bienvenida a esta revisión que estamos seguros que va a ayudar a mejorar la eficiencia y calidad de este tipo de estudios en el presente y futuro.

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Este mes hablamos de… “Risk-based monitoring”

Risk Based Monitoring (RBM) o Monitorización Basada en el Riesgo es un reciente método de trabajo que está cambiando el modelo de monitorización hasta ahora establecido. Las nuevas tecnologías facilitan la implantación de esta nueva metodología si bien exige un mayor detalle de los “riesgos” que se van a asumir en el proyecto que deben quedar claramente definidos y documentados en el plan de monitorización del ensayo. No obstante, la monitorización basada en el riesgo sigue contemplando la necesidad de monitorización in situ cuya efectividad se ve incrementada.

Tras la publicación de las guías sobre Monitorización basada en el riesgo por parte de la FDA en Agosto de 2013 (FDA, Aug 2013. Guidance for Industry Oversight of Clinical Investigations — A Risk-Based Approach to Monitoring) y de la EMA en Noviembre de 2013 (EMA, Nov 2013. Reflection paper on risk based quality management in clinical trials), es cuando se empezó realmente a plantear el uso de esta nueva herramienta en los proyectos. En las guías publicadas por la FDA, desde su punto de vista RBM se ha de considerar como la combinación de estrategias que incluyen monitorización centralizada y monitorización in situ con el objetivo de proteger a los sujetos e integridad del ensayo.

Desde el punto de vista de la EMA, la definición de RBM se puede resumir como una forma de gestión del ensayo, cuyo objetivo es identificar, evaluar, controlar, comunicar y revisar los riesgos asociados con el ensayo clínico durante su ciclo de vida con el fin de garantizar la protección de los derechos de los sujetos del ensayo, su bienestar así como la seguridad, integridad y calidad de los datos.

Si bien la FDA se centra en la optimización de la monitorización y la EMA se centra en realizar un enfoque proactivo de la gestión global del ensayo.

No obstante, hay que tener en cuenta que la monitorización basada en el  riesgo no siempre es válida y que para cada ensayo clínico se han de analizar las necesidades y medios antes de implantar este proceso.

Fdo. Clinical Operations Team